
Como cada mes de abril desde hace dos décadas, los navateros de Murillo de Gállego se preparan para descender el río el próximo domingo, día 23. Fieles a la tradición, estos días están construyendo con sus propias manos las embarcaciones. Formadas por dos trampos de 24 maderos y con unas dimensiones de doce metros de largo y tres de ancho, sirven actualmente como homenaje a quienes desempeñaron un oficio con seis siglos de historia.
Esta tradición, recuperada en 2004 como fiesta simbólica, fue declarada por la Unesco como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en 2022(se abre en una nueva ventana). Sin trampas ni atajos, los participantes recrean ahora los mismos sistemas utilizados por quienes bajaban madera de las montañas en el siglo XV.
