La infanta Blanca de Aragón y de Anjou hija de Jaime II y de su esposa Blanca, no fue reina, pero su historia es tan peculiar que merece ser contada en este especial grabado con público en el Palacio de Villahermosa de Huesca. Mientras el resto de sus hermanas fueron destinadas a contraer matrimonios con miembros de las familias reinantes europeas, sus padres decidieron que el futuro de Blanca estaría entre las paredes del monasterio de Sigena donde la infanta instauró una corte paralela muy alejada de la vida monástica tradicional. Monja desde los ochos años, las fiestas y dispendios marcaron su gestión al frente del monasterio más importante de la época al que casi llevó a la ruina. Voluble, caprichosa, pasaba largas temporadas fuera del monasterio y a lo largo de su vida dio numerosas muestras de desequilibrios. La más escandalosa, cuando robó el cadáver de su hermano Juan de la catedral de Tarragona para trasladarlo a Sigena.
La infanta Blanca de Aragón y de Anjou hija de Jaime II y de su esposa Blanca, no fue reina, pero su historia es tan peculiar que merece ser contada en este especial grabado con público en el Palacio de Villahermosa de Huesca. Mientras el resto de sus hermanas fueron destinadas a contraer matrimonios con miembros de las familias reinantes europeas, sus padres decidieron que el futuro de Blanca estaría entre las paredes del monasterio de Sigena donde la infanta instauró una corte paralela muy alejada de la vida monástica tradicional. Monja desde los ochos años, las fiestas y dispendios marcaron su gestión al frente del monasterio más importante de la época al que casi llevó a la ruina. Voluble, caprichosa, pasaba largas temporadas fuera del monasterio y a lo largo de su vida dio numerosas muestras de desequilibrios. La más escandalosa, cuando robó el cadáver de su hermano Juan de la catedral de Tarragona para trasladarlo a Sigena.