Si en la actualidad pensamos en cartas y en carteros, seguro que lo primero que nos viene a la cabeza, son las comunicaciones del banco, el aviso de la ITV, alguna multa... Pero hubo un tiempo en el que los carteros eran esas personas a las que esperábamos con impaciencia, por si traían esa carta de amor que podía acelerar nuestro pulso. Claro que, además de buenas nuevas, los carteros podían ser portadores de otras aciagas noticias: despedidas, rupturas, desengaños...
Si en la actualidad pensamos en cartas y en carteros, seguro que lo primero que nos viene a la cabeza, son las comunicaciones del banco, el aviso de la ITV, alguna multa... Pero hubo un tiempo en el que los carteros eran esas personas a las que esperábamos con impaciencia, por si traían esa carta de amor que podía acelerar nuestro pulso. Claro que, además de buenas nuevas, los carteros podían ser portadores de otras aciagas noticias: despedidas, rupturas, desengaños...