Cuando estos días uno entra en el Pablo Serrano comprueba enseguida cómo el espacio pórtico se ha convertido en una especie de pared-almacén donde se acumulan en un orden tan peculiar como armónico cientos de cajas, vitrinas y cajones. Es la puerta de entrada al Objeto de la Memoria, la exposición de Vicente García Plana que nos introduce en un mundo de objetos cotidianos a los que el autor otorga, mediante el orden, la agrupación y el contexto, una nueva vida cargada de referencias a nuestra propia memoria. Hoy, en La torre de babel, 'El objeto de la memoria', de Vicente García Plana.
Cuando estos días uno entra en el Pablo Serrano comprueba enseguida cómo el espacio pórtico se ha convertido en una especie de pared-almacén donde se acumulan en un orden tan peculiar como armónico cientos de cajas, vitrinas y cajones. Es la puerta de entrada al Objeto de la Memoria, la exposición de Vicente García Plana que nos introduce en un mundo de objetos cotidianos a los que el autor otorga, mediante el orden, la agrupación y el contexto, una nueva vida cargada de referencias a nuestra propia memoria. Hoy, en La torre de babel, 'El objeto de la memoria', de Vicente García Plana.