La Torre de Babel - 09/05/2017

LA TORRE DE BABEL

Pocas veces habíamos oído reír así a los asistentes a la entrega del Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares como cuando el pasado abril lo recogió Eduardo Mendoza. El escritor trasladó en su discurso una constante en su obra, el sentido del humor. Tampoco faltaron, por supuesto, referencias al Quijote y a Cervantes, que Eduardo Mendoza leyó por primera vez con 16 años y por obligación en clase del hermano Anselmo. Afortunadamente, el lenguaje de Cervantes le fascinó y de una forma u otra determinó su carrera. Hoy, en la Torre de Babel, Eduardo Mendoza en Zaragoza. Pero además, seguimos buceando en los fondos interminables del Sistema de Información sobre el Patrimonio Cultural Aragonés, el SIPCA. Si la pasada semana hablábamos de palacios aragoneses del XVI, hoy nos detenemos en uno y más en concreto en su patio, el de la Infanta, que cuenta con sus relieves una historia apasionante que hoy nos descubre Paco Bolea.

La Torre de Babel - 09/05/2017

Pocas veces habíamos oído reír así a los asistentes a la entrega del Cervantes en la Universidad de Alcalá de Henares como cuando el pasado abril lo recogió Eduardo Mendoza. El escritor trasladó en su discurso una constante en su obra, el sentido del humor. Tampoco faltaron, por supuesto, referencias al Quijote y a Cervantes, que Eduardo Mendoza leyó por primera vez con 16 años y por obligación en clase del hermano Anselmo. Afortunadamente, el lenguaje de Cervantes le fascinó y de una forma u otra determinó su carrera. Hoy, en la Torre de Babel, Eduardo Mendoza en Zaragoza. Pero además, seguimos buceando en los fondos interminables del Sistema de Información sobre el Patrimonio Cultural Aragonés, el SIPCA. Si la pasada semana hablábamos de palacios aragoneses del XVI, hoy nos detenemos en uno y más en concreto en su patio, el de la Infanta, que cuenta con sus relieves una historia apasionante que hoy nos descubre Paco Bolea.