“Una ciudad es un libro que se reescribe continua e interminablemente y es en las afueras donde mejor se leer los nuevos capítulos de esa novela en marcha y los borradores y las páginas arrugadas y desechadas. La caligrafía flamante de las nuevas urbanizaciones y de los polígonos se superpone sobre la avejentada caligrafía de las fábricas abandonadas y las naves desmanteladas” Lo dice, lo escribe Julio José Ordovás en “El peatón sentimental”, un conjunto de textos más que inspirados sobre Zaragoza que publica con Xordica Ediciones.
“Una ciudad es un libro que se reescribe continua e interminablemente y es en las afueras donde mejor se leer los nuevos capítulos de esa novela en marcha y los borradores y las páginas arrugadas y desechadas. La caligrafía flamante de las nuevas urbanizaciones y de los polígonos se superpone sobre la avejentada caligrafía de las fábricas abandonadas y las naves desmanteladas” Lo dice, lo escribe Julio José Ordovás en “El peatón sentimental”, un conjunto de textos más que inspirados sobre Zaragoza que publica con Xordica Ediciones.