Aunque no estaba destinado a sentarse en el trono y su verdadera vocación era la vida eclesiástica, Ramiro II el Monje se vio obligado a tomar la riendas del Reino de Aragón en un momento de extrema necesidad tras la muerte de su hermano mayor, Alfonso I el Batallador. Le tocaba en suerte hacerse con un reino en peligro rodeado de numerosos enemigos, tanto cristianos como musulmanes, enfrentarse a una nobleza rebelde y a dar solución a la crisis sucesoria creada por su hermano. Pero de su reinado, acabaría surgiendo el germen de lo que sería más tarde la Corona de Aragón.
Aunque no estaba destinado a sentarse en el trono y su verdadera vocación era la vida eclesiástica, Ramiro II el Monje se vio obligado a tomar la riendas del Reino de Aragón en un momento de extrema necesidad tras la muerte de su hermano mayor, Alfonso I el Batallador. Le tocaba en suerte hacerse con un reino en peligro rodeado de numerosos enemigos, tanto cristianos como musulmanes, enfrentarse a una nobleza rebelde y a dar solución a la crisis sucesoria creada por su hermano. Pero de su reinado, acabaría surgiendo el germen de lo que sería más tarde la Corona de Aragón.