El proceso de elaboración de la Longaniza de Graus sigue fielmente la tradición de la matanza del cerdo en el Alto Aragón. Se selecciona carne magra de cerdo de primera calidad, a la que se incorpora panceta o tocino para conseguir el punto de grasa adecuado. A continuación, se añaden las especias naturales —en las proporciones que cada fabricante ha heredado y perfeccionado, excluyendo el pimentón— y la mezcla se embute en tripa natural. Tras el embutido, la longaniza pasa por una fase de oreado en secaderos naturales, donde las condiciones climáticas del entorno pirenaico —altitud, humedad y corrientes de aire de La Ribagorza— la dotan de sus características únicas: ese aroma intenso, esa textura firme y ese sabor profundo y equilibrado que ninguna imitación puede reproducir. Únicamente los fabricantes integrados en la Asociación Oficial tienen derecho a producir y comercializar bajo la denominación, garantizando al consumidor un producto verdaderamente auténtico. Estos estrictos estándares de calidad son fruto de la inquebrantable autoexigencia perfeccionada por nuestros maestros artesanos a lo largo de generaciones. Una excelencia que está avalada, además, por el sello C’Alial del Gobierno de Aragón, certificando la pureza absoluta de sus ingredientes y el máximo rigor en su elaboración. Al comprarla a través de canales oficiales (Aventín, Melsa y Maella), te aseguras llevar a tu mesa el sabor de una tradición centenaria. Además, la Fiesta de la Longaniza ha presentado su candidatura a Fiesta de Interés Turístico Nacional. En un acto celebrado en Madrid, también dieron a conocer al Tastador de este año que será el equipo de El campo es nuestro, de Aragón Televisión. Nos lo han explicado José Luis Romeo, propietario de Melsa, y Mía Sánchez, secretaria de la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus.
El proceso de elaboración de la Longaniza de Graus sigue fielmente la tradición de la matanza del cerdo en el Alto Aragón. Se selecciona carne magra de cerdo de primera calidad, a la que se incorpora panceta o tocino para conseguir el punto de grasa adecuado. A continuación, se añaden las especias naturales —en las proporciones que cada fabricante ha heredado y perfeccionado, excluyendo el pimentón— y la mezcla se embute en tripa natural. Tras el embutido, la longaniza pasa por una fase de oreado en secaderos naturales, donde las condiciones climáticas del entorno pirenaico —altitud, humedad y corrientes de aire de La Ribagorza— la dotan de sus características únicas: ese aroma intenso, esa textura firme y ese sabor profundo y equilibrado que ninguna imitación puede reproducir. Únicamente los fabricantes integrados en la Asociación Oficial tienen derecho a producir y comercializar bajo la denominación, garantizando al consumidor un producto verdaderamente auténtico. Estos estrictos estándares de calidad son fruto de la inquebrantable autoexigencia perfeccionada por nuestros maestros artesanos a lo largo de generaciones. Una excelencia que está avalada, además, por el sello C’Alial del Gobierno de Aragón, certificando la pureza absoluta de sus ingredientes y el máximo rigor en su elaboración. Al comprarla a través de canales oficiales (Aventín, Melsa y Maella), te aseguras llevar a tu mesa el sabor de una tradición centenaria. Además, la Fiesta de la Longaniza ha presentado su candidatura a Fiesta de Interés Turístico Nacional. En un acto celebrado en Madrid, también dieron a conocer al Tastador de este año que será el equipo de El campo es nuestro, de Aragón Televisión. Nos lo han explicado José Luis Romeo, propietario de Melsa, y Mía Sánchez, secretaria de la Asociación de Fabricantes de Longaniza de Graus.