Cada vez cocinamos menos en casa y recurrimos más a la comida preparada o al reparto a domicilio, un cambio que está transformando también el pequeño comercio y la forma en la que nos relacionamos con la alimentación. Analizamos qué perdemos y qué ganamos en este nuevo modelo de consumo que redefine el “sabor de hogar”.
Cada vez cocinamos menos en casa y recurrimos más a la comida preparada o al reparto a domicilio, un cambio que está transformando también el pequeño comercio y la forma en la que nos relacionamos con la alimentación. Analizamos qué perdemos y qué ganamos en este nuevo modelo de consumo que redefine el “sabor de hogar”.