Una investigación que publica la revista científica PNAS revela que la enfermedad de las famosas vacas locas tuvo un origen distinto al que se creía. Dos investigadores aragoneses de referencia, Juan José Badiola y Rosa Bolea, del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes, han participado en este trabajo y lo cuentan en Ágora. Lo que plantea este nuevo estudio es que el mal de las vacas locas estaría producido por priones de un ‘scrapie atípico', causado por mutaciones espontáneas en las proteínas de ovejas y cabras, y por tanto podría transmitirse a las vacas y por extensión a los humanos, manifestándose en el síndrome Creutzfeld-Jackob, una patología neurodegenerativa sin cura. Por otro lado, Miguel Calvo reconstruye la historia de los alquimistas y del fósforo, y Jorge Mata cuenta las actividades de la Academia de Inventores.
Una investigación que publica la revista científica PNAS revela que la enfermedad de las famosas vacas locas tuvo un origen distinto al que se creía. Dos investigadores aragoneses de referencia, Juan José Badiola y Rosa Bolea, del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes, han participado en este trabajo y lo cuentan en Ágora. Lo que plantea este nuevo estudio es que el mal de las vacas locas estaría producido por priones de un ‘scrapie atípico', causado por mutaciones espontáneas en las proteínas de ovejas y cabras, y por tanto podría transmitirse a las vacas y por extensión a los humanos, manifestándose en el síndrome Creutzfeld-Jackob, una patología neurodegenerativa sin cura. Por otro lado, Miguel Calvo reconstruye la historia de los alquimistas y del fósforo, y Jorge Mata cuenta las actividades de la Academia de Inventores.